En los campos de Treviana, camino de San Millán de Yécora, existe —o al menos existió durante generaciones— un pequeño manantial cargado de historia popular: la llamada Fuente de los Nudos. Durante años su recuerdo había quedado difuminado. El lugar, cubierto hoy por la maleza, apenas deja ver restos de lo que fue, y muchas personas pasan cerca sin saber que allí puede haber una fuente que formó parte de la vida cotidiana del campo.
Sin embargo, recientemente algo ha hecho que Treviana vuelva a hablar de ella: una canción del grupo logroñés Vivace que recupera esta historia y ha despertado la curiosidad de vecinos y aficionados al folclore. Gracias a esa canción, el nombre de la Fuente de los Nudos ha vuelto a circular en conversaciones, redes y encuentros entre vecinos, provocando incluso que algunas personas intenten localizar de nuevo el lugar exacto donde estaba el manantial.
Según los testimonios de Dolores Cantabrana Güemes y María Paz Cantabrana Güemes recogidos por Javier Asensio García y Helena Ortiz Viana en la web Rioja Archivo (que los más fieles de esta web les conoceréis por las canciones de Santa Águeda y San Blas), en esta fuente existía una curiosa costumbre. Quien acudía a beber debía hacer un nudo en uno de los juncos que crecían alrededor del manantial, con la creencia de que así el agua no le sentaría mal. Durante mucho tiempo la práctica estuvo tan extendida que la junquera acabó llena de juncos anudados, lo que dio nombre al lugar. Con el paso de los años, al dejar la gente de beber en fuentes abiertas y al ir desapareciendo estas creencias, los juncos volvieron a crecer sin nudos y la tradición se fue perdiendo.

La fuente se encuentra yendo hacia San Millán de Yécora, entre el desvío hacia Leiva y antes del camino que sube al Pecho La Varga, donde hoy está el depósito de agua. Actualmente está prácticamente cubierta por la maleza y es imposible reconocerla, pero durante décadas fue un lugar muy conocido por quienes trabajaban el campo. Los agricultores acudían allí para mojar la mies antes de la trilla, una práctica que ayudaba a que el grano se separara mejor. Aprovechaban además el agua fresca del manantial para poner a refrescar el vino durante las jornadas de trabajo. Un poco más abajo existía un pequeño recogedero de agua donde podían beber los animales de trabajo del campo.

Para poder utilizar el manantial, los propios agricultores solían abrir un pequeño hueco con la azada que permitiera acumular el agua. De ese pequeño remanso bebían las personas y llenaban recipientes. El manantial, además, tenía un carácter discreto: en invierno a veces resultaba difícil de distinguir porque el agua que bajaba del campo lo ocultaba, pero cuando el terreno se secaba se podía ver claramente el punto exacto por donde manaba.
Durante décadas, la historia de la fuente fue quedando en silencio, recordada solo por algunos vecinos mayores o por quienes habían trabajado aquellos campos. Pero ahora, gracias a la música, ese recuerdo ha vuelto a salir a la superficie. La canción de Vivace no solo recupera el nombre de la fuente: ha reactivado la memoria colectiva, ha hecho que se vuelva a preguntar dónde estaba exactamente, cómo se usaba y qué historias se contaban allí.
En realidad, eso es precisamente lo que hace el folclore cuando está vivo: rescatar pequeños fragmentos de historia cotidiana y devolverlos a la conversación del pueblo. Un simple manantial, un gesto de hacer un nudo en un junco y unas labores agrícolas de otro tiempo se convierten así en parte de la identidad compartida.
Hoy la Fuente de los Nudos sigue escondida entre la vegetación, pero ya no está olvidada. Gracias a una canción, Treviana vuelve a hablar de ella, a recordarla, a buscarla y a soñar con encontrarla y rehabilitarla. Y en ese gesto colectivo de memoria, el pequeño manantial vuelve a ocupar el lugar que tuvo durante generaciones en la vida y en las historias del pueblo.
VIVACE
¿Pero quiénes son estos músicos que han traído aire fresco en forma de cultura y tradición a Treviana? Algunos trevianeses ya les conocían porque compartieron escenario con los Danzadores de Treviana en la Gala del Folclore de la Rioja en Santo Domingo de la Calzada en 2025. Vivace lo formaron Jorge y Diego como dúo instrumental de música folk original utilizando guitarra, mandolina y laúd español, aunque al poco incorporaron voz (Nayra) y posteriormente han añadido otros instrumentos para algunos conciertos, como viola (Carmen), percusión (Álvaro) y bajo (Lucía).
Su primer trabajo se llama “El sofá de la abuela”, sacado en 2024 con 9 canciones y ahora acaban de sacar su segundo trabajo, “A la plaza”, del que “La fuente de los nudos” es una de sus cuatro canciones. Han actuado este año en el ACTUAL de Logroño, el año pasado en el Sierra Sonora, la Sala Fundición de Logroño y fueron elegidos entre muchos para actuar en la Gira en las Plazas en Préjano, además de más conciertos por toda La Rioja.

Para saber un poco más de este grupo riojano que ha elegido una tradición trevianesa para la temática de su canción, podéis seguirles en:
LETRA DE LA CANCIÓN DE VIVACE
De la fuente que el pueblo bebe
donde el bosque todavía es verde
con cántaros las mujeres ya se acercan
a la fuente, a la fuente de los nudos.Dicen que cuando subas a la fuente a beber
un nudo tendrás que hacer a sus pies
en un junco no se vaya a romper
en un junco no se vaya a romperDicen que cuando subas a la fuente a beber
un nudo tendrás que hacer a sus pies
en un junco no se vaya a romper
recuerda siempre que vayas a beber
a la fuente de los nudosDicen que cuando subas a la fuente a beber
un nudo tendrás que hacer a sus pies
en un junco no se vaya a romper
en un junco no se vaya a romperDicen que cuando subas a la fuente a beber
un nudo tendrás que hacer a sus pies
en un junco no se vaya a romper
en un junco no se vaya a romperDicen que cuando subas a la fuente a beber
La fuente de los nudos – Vivace
un nudo tendrás que hacer a sus pies
en un junco no se vaya a romper
recuerda siempre que vayas a beber
a la fuente de los nudos