En 1940 había en Treviana 1204 habitantes, actualmente somos 146. Esto hace que haya muchas tradiciones del día a día que se han ido perdiendo, ya sea por falta de relevo, por falta de costumbre o por falta de circunstancias que la hacen propicia. En este caso hablamos de bodas. Tradicionalmente, cuando alguna pareja del pueblo se casaba, cuando volvían de viaje de novios, sus amigos o alguna cuadrilla del pueblo iba a su casa a cantarles canciones o dedicarles cantares. A cambio, la pareja les daba algo de dinero para que esa cuadrilla se fuera de merienda.
Esta tradición tiene varias vertientes, porque había veces que incluso con la complicidad de la familia, se han llegado a meter 14 personas en la habitación de la pareja por la mañana para “pedir el rebollo” y montar un poco de lío y jaleo. Otras veces también en lugar de dar dinero se les daba directamente algo de comer y beber todos juntos. Incluso hay veces que había piques entre las cuadrillas a ver cuál era la primera que se enteraba de la vuelta de los novios para estar los primeros para recibir “el rebollo”.

También algún mayor a los que hemos preguntado afirma que esto se hacía si alguna de la pareja era de fuera del pueblo, como “peaje”, aunque también se les ha hecho a parejas que eran los dos del pueblo. Parece ser que lo importante era juntarse y pasar un buen rato con algo de música popular, canciones y cantares, sobre todo acompañados de buena comida y buena bebida. Esta tradición también parece que se hacía o se sigue haciendo en Valgañón o en Bañares.
De todas formas, si alguno de los que estáis leyendo esto tenéis constancia de que os han contado alguna cosa sobre esta tradición o a alguna pareja os han pedido el rebollo, no dudéis en contactarnos ya sea por aquí o por redes sociales o incluso en persona para compartirlo con el resto de trevianeses. Y sobre todo, no dejéis de preguntar a vuestros mayores sobre tradiciones que se hicieran en el pueblo, es muy bonito compartirlas e intentar revivirlas para comprender mejor la historia de nuestro pueblo.
La vuelta a Treviana de la pedida del rebollo, el re-rebollo
Pero, ¿por qué se está volviendo a hablar del rebollo en Treviana ahora? Pues porque el padre de una pareja recién casada se lo comentó y les pareció buena idea rememorar viejas tradiciones. Para ello se propuso al grupo de la Asociación de Mayores Ildefonso San Millán que se animaran a una merienda con cantos, ya que entre los mayores hay mucha sabiduría en cuanto a tradiciones y estrofas de canciones típicas. Accedieron rápidamente y se corrió la voz en el pueblo, hasta tal punto que se llegaron a juntar más de 40 personas cantando jotas, merendando y hablando de estas y otras tradiciones. Rememorando por ejemplo la vez que la pedida de un rebollo por la mañana acabó con 14 personas cantando dentro de la habitación de la pareja mientras ellos estaban en la cama o los piques entre las cuadrillas para enterarse lo más rápido posible de cuándo llegaba la pareja recién casada al pueblo para poder ganarse una merienda.
Es cierto que no es una pedida de rebollo al uso, porque en este caso ha sido la pareja la que ha invitado a la gente a venir a picar algo y a que les cantaran, pero se ha hecho para rememorar esta tradición y ojalá que este sea el punto de partida para que los próximos que se casen, al volver al pueblo del viaje, tengan a una cuadrilla en la puerta pidiendo el rebollo, cantando y pidiendo de comer y beber.
Cencerrada
Otra de las tradiciones relacionada con las bodas es la “cencerrada” o “tabarrada” que consistía en ir a la casa de los que se habían casado con un viudo o una viuda a “darles la tabarra” y hacer ruido hasta con cencerros esperando a que salieran al balcón a saludar y bajaban algo de comer y de beber, se comentaba que hubo gente que tardó dos días de tabarra en salir a dar algo en una ocasión.
La robla
Otra de las tradiciones relacionada con invitar a la cuadrilla o a tu círculo cercano es “pagar la robla”, que se hacía cuando alguien adquiría algo importante, como una casa un coche y para celebrarlo invitaba a una ronda en el bar o en su casa, ya fuera de comer o de beber.





